Greenpeace España

Hace dos semanas Greenpeace publicó los resultados preliminares de su trabajo de monitorización de la radiación en el medio marino en la costa de Japón, cerca de la central nuclear accidentada de Fukushima Daiichi, la cual sigue vertiendo radiactividad a la atmósfera y al medio ambiente marino. Estos datos preliminares mostraban niveles preocupantes de contaminación radiactiva en las algas marinas, que son un elemento básico de la dieta japonesa.

Ante la imposibilidad de encontrar un laboratorio en Japón que hiciera un análisis detallado, Greenpeace envió muestras de algas, pescado y mariscos recogidos por sus equipos de expertos en control y protección radiológica, presentes tanto en la costa como en el mar -a bordo del Rainbow Warrior-, a laboratorios profesionales en Francia y Bélgica para su análisis en profundidad. Hoy, con los resultados en la mano, tenemos que decir que la situación en el océano de Fukushima es más preocupante de lo que inicialmente se pensaba.

Estos resultados ponen de manifiesto que los niveles de contaminación radiactiva de algunas de las muestras de algas analizadas no eran 50 veces mayores que los límites de seguridad oficialmente establecidos, como mostraban nuestras mediciones iniciales, sino que en realidad están muy por encima de esos valores preliminares. Además, y lo que es peor, indican también que la contaminación radiactiva se está extendiendo sobre un área mucho mayor de lo que se pensaba, y que se está acumulando en la vida marina en lugar de dispersarse, como habían previamente asegurado las autoridades japonesas.

El yodo-131 tiene una vida media radiactiva de alrededor de ocho días, corta en comparación con la de los isótopos de cesio (vida media de dos años en el caso del cesio-137 y cerca de 30 años en el del cesio-137). Es importante darse cuenta de que, a pesar de lo que están afirmando las autoridades, los riesgos radiactivos no están disminuyendo gracias a la dilución o dispersión de estos materiales, si no que, por el contrario, la radiactividad se está acumulando en la vida marina. Esto podría tener efectos graves y prolongados en el ecosistema marino y en todos aquellos seres vivos que dependen de éste para su subsistencia.

La mayoría de las muestras de pescado y marisco recogidos por Greenpeace contienen niveles de radiactividad por encima de los límites legales de contaminación para los alimentos. La contaminación de los alimentos es sólo una de las múltiples fuentes de exposición crónica a la radiación a la que se van a ver sometidos todos aquellos que viven en la región de Fukushima.

En una lamentable respuesta a la crisis nuclear, las autoridades japonesas han elevado los límites oficiales de exposición a la radiación desde 1 milisievert por año (1 mSv/año) a 20 mSv/año para todo el mundo, incluyendo a los niños. Sin embargo, esto sólo representa el límite para la exposición externa a la radiación. Además hay que tener en cuenta que los materiales radiactivos que se ingieren, inhalan o se absorben a través de la piel incrementan la exposición a la radiación y por ello el riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades relacionadas con la radiación.

No es aceptable que las autoridades japonesas vayan poniendo parches ante cada nuevo problema que aparece. El gobierno japonés debe iniciar un análisis exhaustivo y continuo de la contaminación radiactiva del medio ambiente marino a lo largo de la costa de Fukushima, divulgar toda la información sobre la liberación de agua contaminada radiactivamente, y ser proactivos en la protección radiológica de la población y el medio ambiente así como en las compensaciones económicas a las personas más afectadas y en riesgo por culpa de este desastre nuclear.

Fukushima nos ha vuelto a mostrar el efecto catastrófico que puede tener un accidente nuclear. Como ciudadanos, debemos manifestar al Gobierno socialista que cumpla su compromiso de abandonar la energía nuclear cuanto antes.

Únete a la manifestación que tendrá lugar en Barcelona el próximo domingo 5 de junio Día Mundial del Medio Ambiente para pedir “no más Fukushimas”, y un modelo energético 100% renovable.

Carlos Bravo, responsable de la campaña Anti Nuclear de Greenpeace

Imagen: Medición de radioactividad en aguas de la costa de Fukushima.
© Greenpeace / Noriko Hayashi-San

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Manifestación antinuclear en Barcelona

Greenpeace convoca dentro de la plataforma Tanquem les nuclears una manifestación antinuclear por el Día del Medio Ambiente.
Día: 5 de Junio
Dónde: Pla del Palau, frente a Delegación de Gobierno hasta sede de Endesa en Av. del Paral-lel
Hora: 12:00 h
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Únete al movimiento anti-nuclear

Página especial “Crisis nuclear en Japón”

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