Greenpeace España

Nos lo estábamos temiendo y los datos lo confirman: la deforestación en la selva amazónica se ha disparado a un ritmo vertiginoso. El sistema de monitoreo mensual del gobierno brasileño, DETER, confirma que la deforestación en el mes de abril ha aumentado un 823% respecto al año anterior (de 51 Km2 en 2010 a 477 Km2 en 2011), afectando principalmente al estado de Mato Grosso.

¿A qué se debe este aumento brutal? En estos meses se está debatiendo en el Congreso brasileño el nuevo texto del Código Forestal, la normativa que regula qué porcentaje de terreno ha de dejarse para la protección (lo que se llama Reserva Legal) de la Amazonia. Actualmente la Reserva Legal de una propiedad privada tiene que ser el 80%, siendo el 20% susceptible de ser deforestado para su explotación agrícola. Con la nueva normativa, la Reserva Legal quedaría en un 50%, dejando el otro 50% como área que puede ser talada.

Con la aprobación del nuevo texto, una de las consecuencias más nefastas e injustas sería que las personas implicadas anteriormente en la deforestación ilegal quedarían impunes. Todo el historial de destrucción sería limpiado para comenzar de cero. Esto ha motivado que grandes terratenientes se pongan manos a la obra para deforestar sin licencias, ni autorizaciones, de manera ilegal, porque esperan esa amplia amnistía y los cambios normativos que les permitan acceder a la reserva legal y a áreas de conservación.

En resumen, mientras el Congreso brasileño sigue debatiendo esta reforma, se aprovecha a destruir por la puerta trasera el bosque primario más extenso del planeta.

De esta manera, llegarán a nuestros mercados, productos (madera, soja para piensos, carne de vacuno, cuero) procedentes de ilegalidades, extorsión a comunidades, etc.

Greenpeace junto a otras ONG continúan movilizándose. El sábado pasado era un millar de personas, incluida Marina Silva, ex-ministra de medio ambiente, un millar de voces que exigen a la presidenta Dilma que proteja la Amazonia. No se puede echar por tierra los esfuerzos de la presidencia de Lula en reducir la deforestación amazónica. El liderazgo mundial de Brasil en la lucha contra la deforestación y el cambio climático está en juego.

Miguel Ángel Soto (@NanquiSoto) y Mónica Parrilla (@MonicaParrill), campaña de Bosques de Greenpeace

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